Su familia
fue capturada y llevada a distintos campos de concentración alemanes.
El único sobreviviente de los ocho escondidos fue Otto
Frank, su padre.
Ana fue enviada al campo de concentración nazi de Auschwitz y, más tarde, al campo de concentración de
Bergen-Belsen, donde murió de tifus en marzo de 1945, pocos días antes de que
éste fuera liberado. En 1947, apenas dos años después de terminada la guerra,
Otto publicó el diario bajo el título La casa de atrás (en neerlandés, Het
Achterhuis).
Frases tan bonitas de esta chica hacen que sea muy querida y recordada en el mundo por haber sido víctima de los nazis:
- «Yo sé lo que quiero, tengo un objetivo, una opinión,
tengo una religión y amor. Déjame ser yo misma. Sé que soy una mujer, una mujer
con fuerza interior y un montón de coraje».
- «Toda persona tiene dentro de él algo bueno. La noticia es
que usted no sabe lo grande que puede ser. Cuando se puede amar, ¡Cuánto se
puede lograr!».
- «No pienso en la miseria sino en la belleza que aún
permanece».
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